Manuela de Jesús Torres Asencio
Provengo de una familia muy numerosa, noble y formada sobre sólidos principios y valores. Me siento profundamente orgullosa de pertenecer a ella.
Nací el 04 de enero de 1960, en la parroquia Chanduy, un hermoso rincón de la costa sur de la provincia de Santa Elena, con una extensión superior a los 760 km², integrada por 14 comunas y 2 recintos. Es una tierra de gente trabajadora, hospitalaria, religiosa y solidaria.
Soy hija de don José Amando Torres Tomalá, pescador (+), y de doña Rosa Hermosina Asencio, dedicada a los quehaceres del hogar (+). Soy la undécima de dieciséis hijos; actualmente vivimos doce: un varón y once mujeres.
Mis padres construyeron un hogar basado en el amor, el respeto, la fe cristiana, la comunicación, la hospitalidad, la caridad, la unión familiar, la comprensión y, sobre todo, la humildad. Ese legado permanece profundamente arraigado en nuestras vidas y constituye el mayor tesoro que heredamos.
Con mucha satisfacción comparto parte de mi historia personal, marcada por una lucha constante, la perseverancia y el deseo permanente de superación.
Siempre he sido una mujer espontánea, solidaria y creyente de la fe católica, fortalecida por Dios en cada etapa de mi vida, porque él es primero en todo momento, sin su permisión no somos nadie.
No pude culminar mis estudios primarios en la edad correspondiente. Sin embargo, nunca renuncié a mi sueño de estudiar y logré terminarlos a través de un programa educativo transmitido por radio de la Escuela Radiofónica IRFEYAL de Guayaquil.
A los veinte años ingresé al Colegio Vespertino "Dr. Francisco Campos Rivadeneira" de mi parroquia, institución fundada el 22 de mayo de 1980.
Para poder estudiar, mi hermana Irlanda y yo asistimos, en secreto, al curso de nivelación, ya que nuestros padres apenas podían costear los estudios de nuestras dos hermanas menores, Rosita y Nilda. Cuando llegó el momento de la matrícula, mi madre recibió la sorpresa de que debía matricular a dos hijas más, pues ambas habíamos aprobado el curso.
Inicialmente, la respuesta de mi madre fue negativa debido a la difícil situación económica de nuestra familia. Sin embargo, dos personas muy cercanas nos brindaron su apoyo y pagaron nuestras matrículas, permitiéndonos continuar nuestros estudios.
Gracias a ese gesto de solidaridad emprendimos este importante reto. A los veintiséis años obtuve el título de Bachiller en Comercio y Administración, graduándome junto a mis hermanas Nilda, Irlanda y Amelita.
Durante esa etapa se fortalecieron aún más mis principios éticos y morales. Además, tuve el honor de convertirme en la primera presidenta del Consejo Estudiantil de la institución. Entre nuestras iniciativas estuvo rescatar el verdadero civismo durante las horas cívicas y participar activamente en las mingas para la construcción de nuevos pabellones del colegio.
Recuerdo con emoción que apenas dos días después de graduarnos comenzamos nuestros primeros trabajos, gracias al respaldo de aquellas personas que también nos habían apoyado durante nuestros estudios.
Con el paso del tiempo asumí nuevas responsabilidades. A los treinta y seis años Dios me concedió la mayor bendición de mi vida: el nacimiento de mi hijo, quien se convirtió en mi mayor fortaleza y razón para seguir adelante. Como madre soltera enfrenté muchos desafíos, siempre con fe y determinación.
Posteriormente, mientras ejercía funciones en la Junta Parroquial, ingresé a la Universidad de Guayaquil, Extensión Santa Elena. Asistía a clases los sábados y domingos, mientras trabajaba de lunes a viernes.
Con esfuerzo y perseverancia culminé mis estudios superiores y, a los cincuenta y cuatro años, obtuve el título de Licenciada en Informática Educativa, Segunda Enseñanza.
Aunque actualmente no ejerzo esta profesión, considero que el verdadero valor de una persona no está únicamente en un título universitario, sino en su calidad humana, en su vocación de servicio y en su capacidad de hacer el bien sin esperar nada a cambio.
Como siempre digo:
"Un título académico no hace grande a una persona; la hace grande su calidad humana, su honestidad y su disposición para servir al prójimo, haciendo el bien sin mirar a quién."
TRAYECTORIA Y SERVICIOS COMUNITARIOS
LO QUE ME MOTIVÓ A EJERCER ESTE CARGO
RESEÑA DE MI GESTIÓN COMO PRESIDENTA DE LA JUNTA PARROQUIAL DE CHANDUY
DESARROLLO SOCIAL, CULTURAL Y HUMANO
Primera Visión
Elaboración del Plan de Desarrollo de la Parroquia
Se elaboró el Plan de Desarrollo de la Parroquia con el propósito de identificar, priorizar y dejar plasmadas las necesidades principales y secundarias de la cabecera parroquial, sus 14 comunidades y 2 recintos, estableciendo una hoja de ruta para orientar la gestión y el desarrollo integral del territorio.
Para la construcción del plan se convocó, en tres ocasiones, a los representantes de las dirigencias comunales, organizaciones sociales, civiles y eclesiásticas, garantizando un proceso participativo e inclusivo mediante mesas de trabajo. En estos espacios se realizó el levantamiento de información a través de una lluvia de ideas, identificando las necesidades y problemáticas más relevantes de cada comunidad.
Como resultado de este proceso, se consolidó un documento definitivo que reposa en formato físico y digital en la Junta Parroquial. Las propuestas y prioridades fueron articuladas bajo los principios del Buen Vivir, alineándose con los ejes estratégicos del Plan Nacional de Desarrollo, con el fin de promover un desarrollo social, cultural, humano y territorial sostenible.
GESTIÓN PARA LA ELABORACIÓN DEL ESTUDIO DEL PROYECTO DE AGUA POTABLE PARA CHANDUY Y SUS COMUNIDADES
Ante la falta de recursos económicos de la Junta Parroquial para financiar la elaboración de los estudios técnicos del Proyecto de Agua Potable para Chanduy y sus comunidades, se emprendieron las gestiones correspondientes ante el Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal de Santa Elena, institución competente en la prestación de este servicio básico.
Al no obtener una respuesta favorable por parte del Municipio, se realizaron acercamientos y múltiples gestiones ante AGUAPEN, entidad que en ese entonces era dirigida por el Ing. Marcelo Cortázar. Gracias a su apertura y predisposición para apoyar a la parroquia, y como resultado de varias reuniones e insistentes gestiones, se logró la aprobación para la elaboración del estudio técnico del proyecto.
Este importante logro fue producto de la perseverancia y el compromiso de la administración parroquial. El estudio técnico quedó concluido y reposa en formato físico y digital en los archivos de la Junta Parroquial, constituyéndose en un instrumento fundamental para impulsar la ejecución del sistema de agua potable en beneficio de Chanduy y sus comunidades.
GESTIÓN PARA EL FINANCIAMIENTO DEL PROYECTO
Una vez concluido el estudio técnico, se iniciaron las gestiones para obtener el financiamiento necesario para la ejecución del proyecto. La propuesta contemplaba un esquema de cofinanciamiento en el que la entonces SENAGUA aportaría el 75 % de los recursos y el Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal de Santa Elena el 25 % restante.
A pesar de las gestiones realizadas ante las entidades competentes, los retrasos en la asignación de recursos por parte de SENAGUA impidieron que el proyecto pudiera ejecutarse durante el período de la administración. Por esta razón, se dejó establecido como una de las principales prioridades para la administración entrante continuar con las gestiones necesarias para asegurar el financiamiento y hacer realidad esta obra de gran impacto para la población.
Al no concretarse oportunamente el financiamiento previsto, posteriormente la ejecución del proyecto tuvo que ser asumida con el aporte económico de la propia comunidad, evidenciando la importancia y la urgente necesidad de contar con este servicio básico para mejorar la calidad de vida de los habitantes de Chanduy y sus comunidades.
GESTIÓN SOCIAL, COMUNITARIA E INSTITUCIONAL
Consciente de las múltiples necesidades de la población y de las limitaciones presupuestarias de la Junta Parroquial, se impulsó una política de apoyo social basada en la solidaridad, la gestión interinstitucional y el compromiso con las comunidades.
Durante los dos últimos años de mi administración, en mi calidad de Presidenta de la Junta Parroquial, y con el respaldo de los vocales que integraban el organismo, se acordó destinar parte de nuestras remuneraciones y dietas, para conformar un fondo solidario. De la remuneración mensual de USD 500 asignada a la Presidencia, se aportaban USD 200; recibiendo $ 300 mensuales, el Secretario-Tesorero $ 250 contribuía con USD 100, y los miembros de la Junta destinaban un porcentaje del 25 % de sus dietas. Este fondo permitió atender pequeñas necesidades y brindar apoyo oportuno a las comunidades de la parroquia cuando las circunstancias lo requerían.
Como parte de la gestión institucional, se establecieron alianzas estratégicas con organizaciones no gubernamentales, empresas privadas e instituciones públicas, con el propósito de ejecutar proyectos de beneficio social y comunitario, entre los que destacan:
Con el propósito de dotar a la parroquia de sus símbolos patrios, se realizó una convocatoria abierta dirigida a todas las personas interesadas en participar en la creación del Escudo, la Bandera y el Himno parroquial.
La iniciativa tuvo una excelente acogida por parte de la ciudadanía, registrándose una amplia participación de representantes de las diferentes comunidades de la parroquia. Una vez recibidos los trabajos, se conformó un jurado calificador integrado por representantes de la Casa de la Cultura y profesores especializados en música y dibujo, quienes tuvieron la responsabilidad de evaluar las propuestas presentadas.
Como resultado del proceso de selección, el ganador de los diseños del Escudo y la Bandera fue el señor Luis Lindao Navas (+), oriundo de la comuna Zapotal, quien en ese entonces se desempeñaba como dirigente deportivo.
Asimismo, se brindó apoyo para el mejoramiento y mantenimiento de la infraestructura comunitaria en diferentes comunas de la parroquia, ejecutándose acciones en:
De igual manera, se apoyó el mejoramiento de un aula de la Escuela José Martínez Cobos, de la parroquia Chanduy, contribuyendo al fortalecimiento de la infraestructura educativa y a la mejora de las condiciones de enseñanza para los estudiantes.
Estas acciones reflejan el compromiso permanente de la administración parroquial con el bienestar social, el fortalecimiento de las organizaciones comunitarias y la gestión de recursos externos, demostrando que, mediante la coordinación interinstitucional y el trabajo conjunto con la ciudadanía, fue posible ejecutar obras y proyectos que beneficiaron directamente a la población, aun cuando los recursos propios de la Junta Parroquial eran limitados.
Construcción de Adoquinamiento en la plazoleta de la Iglesia de nuestra parroquia hasta la bajada principal a la playa del Barrio San Agustín, Adoquines que fueron donados por la Prefectura del Guayas, y a base de mingas de trabajos para dicha construcción, con los grupos como Semillas del Futuro y dirigencias barriales y financiado por el fondo creado por quienes formamos junta parroquial Chanduy.
Atención a Grupos Prioritarios
Con el firme compromiso de promover la inclusión social y garantizar la atención de los grupos de atención prioritaria, durante la administración se impulsaron diversos programas y proyectos en coordinación con instituciones del Estado, organismos de cooperación y organizaciones no gubernamentales, orientados al bienestar de los adultos mayores, personas con discapacidad, niños, niñas y adolescentes.
Entre las principales acciones ejecutadas se destacan las siguientes:
Implementación de proyectos sociales
Se promovió la ejecución de proyectos sociales mediante convenios de cooperación con el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) y organizaciones no gubernamentales (ONG), destinados a brindar atención integral a adultos mayores, personas con discapacidad y a la primera infancia, fortaleciendo la protección social de los sectores más vulnerables de la parroquia.
Elaboración del Censo Poblacional
Se realizó un censo poblacional con el propósito de obtener un diagnóstico real de las condiciones sociales de la parroquia. Este estudio permitió identificar un elevado número de personas con discapacidad que permanecían en situación de aislamiento dentro de sus propios hogares, así como adultos mayores que carecían de cédula de ciudadanía, limitando su acceso a los servicios y programas del Estado.
Campañas de cedulación gratuita
Como resultado del diagnóstico realizado, se coordinó con el INNFA Santa Elena y el Registro Civil de la ciudad de Guayaquil la ejecución de jornadas de cedulación gratuita, beneficiando a adultos mayores, niños, niñas y adolescentes que no contaban con documentos de identidad, garantizando así el ejercicio de sus derechos ciudadanos.
Gestión para la obtención del carné de discapacidad
Se desarrolló un trabajo coordinado con diferentes niveles de gobierno e instituciones públicas, entre ellas el INNFA -Santa Elena y el CONADIS, con el objetivo de facilitar la obtención del carné de discapacidad para personas con discapacidad, adultos mayores, niños y adolescentes que cumplían con los requisitos establecidos.
Esta gestión permitió que numerosas familias pudieran acceder a los beneficios sociales otorgados por el Estado, entre ellos el Bono de Desarrollo Humano y otros programas de protección dirigidos a los grupos de atención prioritaria.
Programa Aliméntate Ecuador
Durante la administración parroquial se coordinó la ejecución del programa Aliméntate Ecuador, dirigido a las familias registradas como beneficiarias del Bono de Desarrollo Humano.
A través de este programa se distribuyeron raciones alimenticias a las personas empadronadas y, una vez atendidos los beneficiarios oficiales, los excedentes fueron entregados a familias en condición de vulnerabilidad que no constaban en el padrón, garantizando un proceso transparente mediante la participación de veedores institucionales, entre ellos el Teniente Político y la Policía Nacional.
Gestión para el acceso al Bono de Desarrollo Humano
La Junta Parroquial brindó asesoría e inscripción gratuita a personas de escasos recursos económicos para que pudieran acceder al Bono de Desarrollo Humano, facilitando el cumplimiento de los requisitos exigidos por las entidades competentes y promoviendo la inclusión de nuevos beneficiarios dentro de los programas sociales del Estado.
CREACIÓN DEL CENTRO DE REHABILITACIÓN PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD
Uno de los logros más significativos de la administración fue la creación del Centro de Rehabilitación para Personas con Discapacidad de la parroquia Chanduy.
Este importante proyecto nació como respuesta a la necesidad de brindar atención especializada a personas con discapacidad, en un contexto donde la Junta Parroquial no disponía de recursos suficientes para ejecutar obras de esta naturaleza. Gracias a la credibilidad alcanzada por la administración y a una intensa gestión interinstitucional, fue posible articular el apoyo de diversas entidades que hicieron realidad este sueño para la comunidad.
El proyecto contó con el valioso aporte de:
La creación de este centro representó un hito en la historia de la parroquia, al brindar por primera vez un espacio especializado para la atención integral de personas con discapacidad, mejorando significativamente su calidad de vida, promoviendo su inclusión social y ofreciendo apoyo permanente a sus familias.
DESARROLLO ECONÓMICO Y PRODUCTIVO
La economía de la parroquia Chanduy se sustenta principalmente en las actividades agropecuarias y pesqueras, constituyéndose estos sectores en los principales generadores de empleo e ingresos para las familias de la localidad.
Fortalecimiento del sector agrícola
Gracias a la fertilidad de sus tierras, las comunas de Pechiche, San Rafael, Tugaduaja, Engunga, Manantial y Bajada de Chanduy desarrollan una importante actividad agrícola, basada principalmente en cultivos de ciclo corto.
Con el propósito de fortalecer la producción agrícola y mejorar la productividad de los pequeños productores, y considerando las limitaciones económicas existentes, se gestionó la coordinación con la organización CPR - Santa Elena y la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL) para desarrollar programas de capacitación y asistencia técnica dirigidos a los agricultores de la parroquia.
Estas acciones permitieron promover mejores prácticas agrícolas, optimizar los procesos de cultivo y contribuir al incremento de la productividad, fortaleciendo así la economía familiar y el desarrollo del sector rural.
Impulso al sector pesquero
El sector pesquero constituye otro de los pilares fundamentales de la economía de Chanduy. La parroquia cuenta con un importante puerto pesquero que concentra a numerosas familias dedicadas a la pesca artesanal, actividad que representa una de las principales fuentes de sustento para la población.
Asimismo, en el territorio parroquial operan diversas industrias vinculadas a la actividad pesquera, entre ellas fábricas de harina de pescado, plantas procesadoras y enlatadoras de productos del mar, así como empresas camaroneras, las cuales generan oportunidades de empleo para habitantes de las distintas comunidades de la parroquia.
La interacción entre los sectores agrícola, pesquero e industrial fortalece la dinámica económica local, impulsa la generación de ingresos y contribuye al desarrollo productivo de Chanduy, consolidándola como una parroquia con un importante potencial para el crecimiento sostenible de sus actividades económicas.
A pesar de que la parroquia Chanduy posee extensas y atractivas playas con un importante potencial para el desarrollo turístico, durante el período de mi administración no fue posible impulsar esta actividad como un eje de desarrollo económico.
La principal limitación estuvo relacionada con la contaminación ambiental provocada por la descarga de aguas residuales provenientes de las industrias procesadoras de productos pesqueros asentadas en el puerto pesquero, cuyos efluentes eran vertidos al mar, afectando la mortandad de muchas especies marinas así como la calidad ambiental del sector.
Esta situación impactó negativamente la imagen de las playas, restringiendo las posibilidades de promover el turismo y aprovechar de manera sostenible los recursos naturales de la parroquia. En consecuencia, quedó evidenciada la necesidad de implementar acciones de control ambiental, tratamiento adecuado de las aguas residuales y coordinación entre las autoridades competentes y el sector productivo, con el fin de proteger el ecosistema marino y crear las condiciones necesarias para el desarrollo turístico de Chanduy
GESTIÓN AMBIENTAL
La gestión ambiental constituyó uno de los principales ejes de trabajo de la administración parroquial, debido a la creciente problemática de contaminación que afectaba a la parroquia Chanduy y a sus comunidades.
Uno de los mayores desafíos fue la contaminación generada por la descarga de aguas residuales provenientes de las industrias procesadoras de productos pesqueros asentadas en el puerto pesquero, cuyos efluentes eran vertidos directamente al mar. Esta situación ocasionaba la mortandad de diversas especies marinas, afectaba el equilibrio del ecosistema costero y generaba contaminación ambiental que impactaba la calidad del aire y la salud de la población de Chanduy y sus alrededores.
Frente a esta problemática, la Junta Parroquial lideró un proceso permanente de gestión y coordinación interinstitucional, promoviendo constantes reuniones de trabajo con las entidades competentes en materia ambiental, sanitaria y de control, entre ellas:
Posteriormente, con la creación de la provincia de Santa Elena, también se incorporaron a este proceso de coordinación la Gobernación y la Prefectura de Santa Elena, fortaleciendo las acciones encaminadas a enfrentar esta problemática ambiental.
Como resultado de una gestión permanente y de la constante exigencia a las empresas asentadas en el puerto pesquero, se promovió que la mayoría de las industrias elaboraran y obtuvieran sus respectivos Estudios de Impacto Ambiental, contribuyendo al cumplimiento de la normativa ambiental vigente y reduciendo progresivamente los efectos de la contaminación sobre la parroquia y las comunidades más cercanas, entre ellas Puerto de Chanduy, Manantial, El Real y Pechiche.
Paralelamente, la administración impulsó diversas acciones de preservación y educación ambiental, entre las que se destacan:
Todas estas iniciativas fueron desarrolladas mediante un trabajo articulado con los presidentes de las comunas y los líderes comunitarios, fortaleciendo la participación ciudadana y la toma de decisiones conjuntas en beneficio del interés colectivo y de la conservación del patrimonio ambiental de la parroquia.
Durante este período también se produjo un hecho trascendental para el país y para la protección del ambiente: la aprobación de la Constitución de la República del Ecuador de 2008, ratificada mediante consulta popular el 28 de septiembre de 2008, en la que el pueblo ecuatoriano respaldó un nuevo marco constitucional que incorporó principios de justicia, equidad, igualdad y libertad, además de reconocer por primera vez los derechos de la naturaleza, fortaleciendo las bases legales para la protección ambiental y el desarrollo sostenible del país.
La gestión ambiental desarrollada por la Junta Parroquial estuvo alineada con estos principios, promoviendo la defensa del entorno natural, la salud pública y la participación comunitaria como pilares fundamentales para garantizar un desarrollo sostenible en beneficio de las presentes y futuras generaciones.
EL MAYOR LOGRO DE MI GESTIÓN
La administración se caracterizó por impulsar una gestión basada en la planificación, la participación ciudadana, la defensa de los derechos de las comunidades y la búsqueda permanente de mejores condiciones de vida para la población, aun en un contexto de limitados recursos económicos. Entre los principales logros alcanzados se destacan:
En conjunto, estos logros reflejan una administración comprometida con el desarrollo territorial, la inclusión social, la protección ambiental, el fortalecimiento institucional y la defensa de los intereses de la parroquia Chanduy y de las comunidades rurales del Ecuador. Muchos de estos resultados trascendieron el ámbito local, contribuyendo al fortalecimiento del régimen parroquial y al proceso de descentralización impulsado en el país.
¿ QUÉ SIGNIFICÓ PARA MI SERVIR A LA COMUNIDAD DESDE ESTE CARGO?
Servir a mi comunidad desde la Presidencia de la Junta Parroquial de Chanduy representó uno de los mayores honores y compromisos de mi vida. Fue una oportunidad para trabajar con responsabilidad, honestidad y vocación de servicio en favor del bienestar de la población, procurando siempre responder a las necesidades más urgentes de nuestras comunidades.
A pesar de las limitadas asignaciones económicas con las que contaba la Junta Parroquial durante ese período, la credibilidad, la capacidad de gestión y la perseverancia de nuestra administración permitieron establecer alianzas con instituciones públicas, organizaciones no gubernamentales, empresas privadas y la propia comunidad para ejecutar proyectos de beneficio social, comunitario y ambiental.
Más allá de las obras realizadas, la mayor satisfacción fue haber demostrado que el compromiso, la transparencia y el trabajo conjunto pueden generar resultados importantes, aun cuando los recursos son escasos. Servir a Chanduy significó entregar tiempo, esfuerzo y dedicación para contribuir al desarrollo de la parroquia y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
Considero que el verdadero liderazgo se refleja en la capacidad de gestionar oportunidades, unir voluntades y trabajar siempre pensando en el bien común. Ese fue el principio que orientó mi gestión y que seguirá siendo la mayor orgullo de mi servicio a la comunidad.
¿CÓMO LE GUSTARÍA SER RECORDADA POR LA PARROQUIA?
Me gustaría ser recordada como una mujer de servicio, comprometida siempre con el bienestar de mi comunidad, una persona cercana a su gente, con disposición permanente para escuchar, ayudar y acompañar a quienes más lo necesitaban.
Aspiro a que la ciudadanía recuerde mi gestión por la humildad, el respeto, la responsabilidad y la sensibilidad humana con la que desempeñé mis funciones. Como una mujer espontánea, solidaria, comprensiva y amorosa, que actuó siempre con honestidad y con la convicción de hacer el bien sin esperar reconocimiento, brindando una mano amiga a todas las personas que acudieron en busca de apoyo.
Más allá de los cargos o las obras realizadas, deseo ser recordada por el cariño y la confianza que construimos junto a la comunidad, por haber trabajado con vocación de servicio y por haber entregado lo mejor de mí para contribuir al desarrollo y bienestar de mi querida parroquia Chanduy.
¿QUÉ MENSAJE DESEA DEJAR A LAS FUTURAS GENERACIONES?
Como administración parroquial, dejamos constancia del trabajo realizado con dedicación, esfuerzo y compromiso en beneficio de la parroquia Chanduy. Cada acción emprendida tuvo como principal propósito servir a la comunidad, dejando de lado cualquier interés personal y priorizando siempre el bienestar colectivo, el desarrollo del territorio y la atención de las necesidades más importantes de nuestra gente.
Reconocemos que muchas veces no fue posible alcanzar todo lo que hubiésemos querido realizar debido a las limitaciones existentes; sin embargo, cada gestión estuvo acompañada de voluntad, perseverancia y el firme compromiso de aportar al crecimiento de nuestra querida parroquia.
Mi mensaje para las futuras generaciones es que, si tienen la visión y el deseo de trabajar por Chanduy, lo hagan con amor, vocación de servicio y verdadero compromiso con su pueblo. Que cada decisión tenga como prioridad el bien común y no los intereses personales, recordando siempre que la confianza que una comunidad deposita en sus autoridades representa una gran responsabilidad y debe ser honrada con trabajo, transparencia y entrega.
Los invito a continuar luchando por las necesidades prioritarias de la parroquia, a mantener la unidad entre sus comunidades y a construir una sociedad más organizada, participativa y solidaria. Que quienes asuman responsabilidades públicas comprendan que la mayor recompensa es dejar una huella positiva en la historia de su pueblo, basada en la humildad, el respeto a la ciudadanía, la responsabilidad y el compromiso permanente de servir.
Que las futuras generaciones recuerden que el verdadero liderazgo nace del corazón, del amor por su tierra y de la voluntad sincera de trabajar por el bienestar de todos.
Con profunda satisfacción, desempeño actualmente mis funciones en el Gobierno Autónomo Descentralizado Provincial de Santa Elena como Asistente del Departamento Jurídico. Lugar donde cada día me instruyo más, sumo esta responsabilidad con compromiso, dedicación y vocación de servicio, cumpliendo mis labores con responsabilidad y entrega, sin que el horario sea un impedimento para brindar lo mejor de mí.
Cada día aporto mi esfuerzo y mi trabajo como un pequeño pero significativo, granito de arena al desarrollo integral de esta bendecida provincia de Santa Elena, con la convicción de que servir a mi tierra es un honor y un compromiso.
"El que no lucha, no llega." Esta frase inspira mi caminar y fortalece mi deseo de seguir trabajando con amor por mi querida parroquia Chanduy y por toda la provincia de Santa Elena.
-Manuela de Jesús Torres Asencio